Huesca Ramón Acín y Concha Monrás (Huesca) AudioGuía

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Descripción
Ramón Acín y Concha Monrás vivieron en Huesca, en la conocida como "Casa Ena", en la calle de Las Cortes, 3. Situada en el casco histórico de la ciudad, cerca del Ayuntamiento, es un ejemplo de casona señorial aragonesa de los siglos XVI y XVII que todavía conserva su estructura y el arco de medio punto de la puerta principal. Allí vivían junto a sus hijas Katia y Sol, cuando la sublevación fascista controló Huesca desde el primer momento. Al hablar de memoria democrática es imposible no hacerlo de Ramón Acín. Fue uno de los primeros asesinados en Huesca, el día 6 de agosto. Apenas producida la sublevación, Ramón se ocultó en su casa, pero los fascistas le buscaban. En varias ocasiones registraron la vivienda, aunque sin resultado, por lo que golpeaban y vejaban a Conchita, su mujer, para que les dijera donde se había escondido. El 6 de agosto no pudo aguantar por más tiempo viendo cómo maltrataban a Conchita y se entregó. Esa misma noche fue fusilado en las tapias del cementerio. Concha Monrás también quedó detenida para ser asesinada, junto con otras 94 personas el 23 de agosto. Sus hijas, Katia y Sol, tenían 13 y 11 años, quedaron huérfanas y al cuidado de unos tíos. Ramón Acín, pintor, escultor, articulista, pero sobre todo pedagogo, creía que la cultura daría más libertad a la ciudadanía y quería que la cultura llegase a la clase trabajadora. Estaba convencido de que ello sería una buena herramienta para la defensa de sus derechos. Fue colaborador gráfico y literario de “El Diario de Huesca” y  profesor de dibujo en la Escuela Normal de Maestros.  Era anarquista, ateo y convencido republicano. Cuando se produjo la sublevación de Jaca, Ramón Acín, estaba encargado de organizar una huelga de trabajadores y trabajadoras. Ante el fracaso de la sublevación tuvo que exiliarse a Francia, pero regresó en cuanto se proclamó la República en abril de 1931. Recuperó su cátedra de dibujo en la Escuela Normal y reanudó las actividades que el exilio le obligó a interrumpir. Ramón representaba aquellos valores que el fascismo odiaba y reprimía como la defensa de la libertad, el libre pensamiento, la justicia social. Como tantos y tantas maestros y maestras, como tantas personas que defendían los mismos valores fue asesinado por el odio fascista que además contaba con la bendición de la Iglesia. Hoy, en la que fue casa de Ramón Acín y Concha Monrás, puede verse una pajarita que, en 2004, se colocó en su recuerdo y homenaje y que se hizo mediante suscripción popular.